lunes 19 de octubre de 2009

Herta Müller: El zorro ya era el cazador








Por Eva Feld

El premio Nobel de literatura equivale con demasiada frecuencia a la transformación de un autor en objeto, uno libelado, etiquetado, estigmatizado y encuadrado en los parámetros que sobre él sean establecidos por la industria massmediática. De ese modo, la cultura de masas lo convierte en un par de frases, que repetidas hasta el paroxismo, sustituyan, en el imaginario global, la forma y el contenido, el significado y la estructura de la obra, en consignas reductoras. Los premios Nobel de literatura, acaban siendo conocidos por lo que de ellos aparece escrito en las carátulas de sus libros y en la recopilación de lugares comunes. Es así como Le Clézio (2008), por ejemplo, fue un premio a la excelencia en el manejo del francés escrito y a la mirada prismática sobre lo multicultural. Pamuk (2006): una bisagra entre Europa y Asia, un turco moderno, con memoria histórica pero con licencia poética. Jelinek (2004) sinónimo de fobia social y discurso de aceptación grabado en video. Sartre (1964), posición política frente a la Academia, único caso de renuncia voluntaria a la aceptación del premio. Este año, la sorprendente asignación del premio a la escritora rumano-alemana Herta Müller, la convierte en la décimo segunda mujer laureada, en abanderada de la lucha contra toda dictadura y vocera de la desesperanza en clave poética.

Descifrar a Herta Müller, comprenderla o inferir en sus textos otras provocaciones, fumarolas, entender su mesticia y sus deposiciones musicales o pictóricas implica otro calibre de esfuerzo. Müller ofrece un fresco cubista de la realidad, su palabra, como la paleta de Juan Gris, descompone aquello que refleja: en haces convergentes en cuanto al contenido, pero divergentes según el significado de las palabras que emplea para narrar o para describir una realidad simultánea y paradójicamente condensada y diluida en una narración poética en la que no crea trama ni pathos, ni verdaderamente desenlace, aunque contenga traición, violación, corrupción, infidelidad, suicidio y otras muertes. Al menos es lo que sucede en La piel del zorro (Plaza & Janes 1996, traducido del original Der Fuchs War Damals Der Jáger 1992) Si bien es cierto que las 254 páginas del libro están cubiertas por una pátina de miseria, excrementos, semen y sangre; de imágenes, aliteraciones, metáforas y símiles; de conocimiento de la realidad y reflejo del alma, la clave maestra de su narrativa reside en desdibujar aquello que ya se ha visto, leído y escuchado sobre la sordidez en la Rumania del dictador al convertir en sujeto a los complementos circunstanciales de sus, muchas veces, incomprensibles o repetitivas frases. Es así como en La piel del zorro existe, en su versión en castellano una falla de origen: el título mismo. El libro en alemán (y también en francés) se titula El zorro ya era el cazador. Un detalle trascendente para la comprensión del estilo de Herta Müller, pero también de su personalidad poética. El sujeto lleva implícito todo aquello que ha vivido. En los ojos del que ha visto siguen vivas esas imágenes, forman parte de él, pero además aquello que se ha visto también tiene vida propia para que pueda seguir siendo visto. De ese modo, la piel del zorro, leit motiv de la novela, representa la malévola astucia del animal que aún cuando yace inerte ya es el cazador, uno que es aun más astuto que el zorro y que sigiloso vigila; omnipresente vigila; acechante vigila. Todos los demás personajes son sus presas, incluyendo al idioma no oficial, al himno nacional anterior a la dictadura, a cualquier atisbo de adrenalina contestataria.

Sin embargo, la piel del zorro no era en la vida real de la Rumania comunista un recurso retórico (escogido por una autora para martillar el oído interno de sus lectores con una imagen significativa), sino un símbolo de distinción social. Las mujeres que podían llevar una pelambre de zorro al cuello eran las más afortunadas y envidiadas de las comarcas, llevaban las patitas del zorro colgando sobre el pecho y se ufanaban de ello. Sobre todo cuando el zorro era argentado pues ese era importado de la Unión Soviética. De manera que el zorro que atraviesa la novela de Herta Müller se descompone y se recompone como la herida de un hemofílico, sin cicatriz posible. La clase media se desangra: médicos, abogados, maestras, son sustituidos en sus cargos por operarios. El poder lo detentan porteros, criadas, conserjes que tienen el poder de denunciar. Como poder tiene el capataz de la fábrica para morder las ingles de las obreras y hacerlo como masticando semillas de girasol, que luego se escupen. Sólo que Herta Müller no ofrece explicación alguna, las cosas pasan, los personajes saben lo que saben, la palabra, montada como un arma, dispara.

Los vocablos, cuando percuten en alemán, abren aún más esas heridas. Se lo dice Herta Müller a Carlos Aguilera, en una extraordinaria entrevista publicada en la revista Crítica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en junio del 2008: “Cuando traduzco algo del rumano al alemán todo se vuelve ordinario, obsceno”. Sólo que ella escribe directamente en alemán. Sus libros no aparecen como publicados en Rumania, han estado prohibidos.

Cualquier parecido con el fenómeno vivido por Kafka, salvando las diferencias, puede llegar a ser relevante. Ambos escritores en lengua germana, encontraron en el idioma local (en el checo él, en el rumano ella) el significado de los sentimientos nobles a través de las canciones populares, de las fabulas, de los mitos. Ambos han hecho brotar de su bilingüismo una esperanza. La palabra, pronunciada en otro idioma, es otra, como otra es la lengua que la pronuncia. Müller ofrece en la entrevista con Aguilera otro ejemplo, no el del zorro, sino el del faisán: “… me fascina el idioma rumano. Igual que sus contradicciones. He escrito un libro titulado El hombre es un gran faisán en el mundo. Ése es un giro rumano. En rumano es muy frecuente decir “He vuelto a ser un faisán”, que significa: “He vuelto a fracasar”, “No lo he logrado”. O sea, en rumano el faisán es un perdedor, mientras en alemán es un arrogante fanfarrón. Como se sabe, el faisán es un ave incapaz de volar, vive en el suelo. Cuando empiezas a cazar y todavía no sabes hacerlo bien, cazas faisanes. La presa más fácil, puesto que el faisán no puede escapar. Los rumanos han incorporado ese rasgo a su metáfora. ¿Y cuál han tomado los alemanes para la suya? Las plumas, el plumaje, lo cual es muy superficial. La vida del animal no interesa a la metáfora alemana; a los rumanos les interesa la existencia del ave, y eso me fascina. El faisán rumano ha estado siempre más cerca de mí que el faisán alemán”.

Por otra parte, sin embargo, la organización gramatical en las frases de Müller remiten más bien al alemán que al rumano, de allí la dificultad para el traductor. Para muestra y para concluir, algunas muestras de ello. Muestras también de una ideología libertaria, de símiles aplicables, acortando las distancias, a otras dictaduras:


• Las maldiciones son frías: No necesitan dalias, ni pan, ni manzanas, ni verano. No son para oler ni comer. Solo son para arremolinarse y tumbarse, para rabiar brevemente y permanecer largo rato en silencio. Bajan el latido de las sienes hasta las muñecas y suben el sordo palpitar del corazón a las orejas. Las maldiciones se intensifican y se asfixian. Las maldiciones que se quiebran no han existido nunca.

• La letra de todos los días de colegio, las letras caen de espaldas en una palabra; y en la siguiente de bruces. Y las verrugas en los dedos de los niños , la mugre en las verrugas, cadenas de verrugas, de bayas grises, dedos como cuellos de pavos. Las verrugas se transmiten también por los objetos, ha dicho Paul pasan de una piel a otra… La tiza raya la pizarra cada palabra escrita podría convertirse en verruga…

• Sobre la frente del dictador hay un pulgón que se hace el muerto… Cuando uno está mucho rato sentado en el bar, el miedo se instala y aguarda. Y cuando uno vuelve al día siguiente, ya está instalado allí donde uno se sienta. Es un pulgón en la cabeza, que nos e escabulle. Cuando uno se queda mucho rato sentado, él se hace el muerto.





lunes 31 de agosto de 2009

Eva Feld en "Mi literaturas"



http://militeraturas.ning.com/profile/EvaFeld

viernes 31 de julio de 2009

Eva Feld en "Almiar-Margen Cero"



http://margencero.ning.com/profile/EvaFeld

lunes 27 de julio de 2009

Eva Feld en "Escritores latinoamericanos"




http://escritoreslatinoamericanos.ning.com/profile/EvaFeld

(Retrato: Diego Barboza, Premio Nacional de Pintura, Venezuela)

lunes 1 de junio de 2009

Vivo por excepción-Juan Feld


Puede bajarlo gratuitamente por cualquiera de estas dos entradas:

En esta se tardará un par de minutos (tiene numerosos dibujos) y deberá hacer clic en download:

https://share.acrobat.com/adc/document.do?docid=dea34e45-8f10-4b61-a0f4-e4bdf28de63e


En esta es más rápido y lo leerá como documento word:

http://www.scribd.com/doc/16018466/Vivo-por-excepcion


NOTA BENE


Solo a los escritores les he dado, de manera lícita y sin despertar sospechas de esquizofrenia, expresar en todo su esplendor la multiplicidad y la complejidad del ser humano. De no ser porque cuento con el apoyo de escritores de la talla de Unamuno, Slotedijk, Nabokov Nietzsche o Derrida, entre otros, ni siquiera me atrevería a esgrimir con grandilocuencia y vanagloria los motivos que me hacen convertir a mi padre en libro, a menos de dos años de su muerte. La idea me la dio el escritor israelita Amos Oz, cuando en la página 440 de su autobiográfica Historia de amor y oscuridad escribe “…esperaba crecer y convertirme en libro…No en escritor, sino en libro… si crecía y me convertía en libro, tenía la posibilidad de que un ejemplar perdido pudiera salvarse, aquí o en otro país, en alguna ciudad, en alguna biblioteca remota… yo he visto como los libros consiguen esconderse…


Esconderse para sobrevivir, digo yo, pues es precisamente la supervivencia el leit motiv de estas memorias que mi padre escribió a petición mía, sin ánimo alguno de publicarlas, con el único propósito de ser recordado por quienes lo amamos. Mi padre, múltiple y complejo, repetía, sin haberlo leído jamás lo que ya mucho antes había dicho Jean Paul Sartre, que los libros son voluminosas cartas para los seres queridos; o Nietzsche, por aquello de que la escritura es el poder de transformar el amor al prójimo por la vía desconocida, lejana, venidera. Así visto el escritor se convierte en el remitente que envía desde la otredad, una invitación extraordinaria a participar en una confidencia y con ello entrar en un círculo íntimo de cófrades.


Luego, se superpone otra fase, la que Nabokov bautizó como quididad , aquella por medio de la cual el texto es un asunto en sí mismo, independiente del que lo remite y con la posibilidad, planteada luego por Derrida , de provocar en cada lector, variadas inferencias

.

Aclarado mi propósito, acudo a Pessoa el más prolijo y prolífico creador de heterónimos y a Teódulo López Meléndez, traductor e intérprete virtuoso de Pessoa, para explicar que mi padre, el exitoso empresario Juan Feld, el velerista consumado, el padre, el esposo, el abuelo, el burgués, a la manera de Sándor Márai, fue solo uno, el de la imagen pública que le tocó vivir a raíz de los sucesos que signaron su existencia (1923-2008), pero doy fe de los demás: el melómano, amante de Mozart, tímido pianista y flautista que le cedió el paso al empresario; el agudo dibujante, caricaturista, artista, que abdicó frente al apoderado; el delineador de la realidad, capaz de satirizar hasta la hilaridad cualquier monotonía, que contuvo su humor dentro de los linderos domésticos porque así lo exigía la persona que ejercía el liderazgo responsable de su imago.


Que mediante estas pocas anécdotas de su vida, de esta selección de sus dibujos, de esta nota bene de su hija, heredera, lamentablemente de no todos sus defectos, mi padre se convierta en libro, ¡qué siga Vivo por excepción!

Eva Feld

Caracas. Junio 2009




domingo 31 de mayo de 2009

E=books de Eva Feld en Brasil (Editorial Komedi)







Mujeres y escritores más un crimen


http://www.komedi.com.br/escrita/leitura.asp?Inicial=e&Texto_ID=9726

La transparencia del reflejo

http://www.komedi.com.br/escrita/leitura.asp?Texto_ID=9822

La senda de las flores oblicuas

http://www.komedi.com.br/escrita/leitura.asp?Texto_ID=9471

Los vocablos se amaron por última vez

http://www.komedi.com.br/escrita/leitura.asp?Texto_ID=9349

miércoles 13 de mayo de 2009

La transparencia del reflejo


La transparencia del reflejo Eva Feld

https://share.acrobat.com/adc/document.do?docid=25fede94-798c-434b-a9e7-55a6cf8f074e




Una mujer cabalga sobre tres siglos en procura de sí misma y de respuestas. Una saga que parte de remotos ancestros y conlleva un viaje más allá de lo geográfico y temporal, uno donde el callar domina y las interrogantes sólo pueden ser dirigidas a Lucifer. Este, harto de inmortalidad y víctima de la economía de mercado. contesta con burla y saña, advirtiéndole que para él no revisten ningún interés las almas producidas en serie y mediatizadas; añora los tiempos de Dante, Goethe, Milton, Mann, Papini y Madách, sus grandes interlocutores.

En La transparencia del reflejo, la narradora nos lleva a un extraño caso literario de diálogo de una mujer con el Diablo. El fogonazo transparenta la tragedia humana de la incomunicación.

miércoles 8 de abril de 2009

Los libros de Eva Feld

domingo 22 de marzo de 2009



Mujeres y escritores más un crimen

Eva Feld

Esta colección de cuentos es un hurgar impietoso en la psicología femenina, especialmente con ese extraño espécimen que es el escritor, más también de la mujer frente al espejo de su propia vida y de la cultura.


http://www.scribd.com/doc/13525614/Mujeres-y-escritores-mas-un-crimen


E-book: http://documents.scribd.com/docs/onn9c98fj58jbnc7428.pdf

miércoles 11 de marzo de 2009

LA senda de las flores oblicuas



Eva Feld

Esta novela es un enigma. Tanto como puede serlo Corea a los ojos de una mujer occidental.

http://www.scribd.com/doc/13165249/La-Senda-de-Las-Flores-Oblicuas

En E-Book: http://documents.scribd.com/docs/1jdqbkg2o4p62b9kko5v.pdf